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PLANETA BUR (1962)

Ficha técnica

Título castellano: El planeta de las tormentas
Título inglés: Planet of Storms
Nacionalidad: URSS
Productora: Leningrad Popular Science Film Studio 
Director: Pavel Klushantev
Guion: Pavel Klushantev y Aleksandr Kazantsev (novela)
Director de fotografía: Arkadi Klimov
Efectos especiales: V. Shelkov
Música: Iogann Admoni y Aleksandr Chernov
Intérpretes: Vladimir Yemelyanov (Ilya Vershinin), Georgi Zhzhyonov (Bobrov), Gennadi Vernov (Alyosha), Yuriy Sarantsev (Scherba), Georgiy Teykh (Kern), Kyunna Ignatova (Masha)
Duración: 79 m.

A principios de 1961, la sonda espacial soviética Venera 1 alcanzaba el planeta Venus, logrando mandar las primeras imágenes de su superficie. Habría, por lo tanto, que imaginar que las emocionantes noticias sobre la gestación de dicha misión científica mantendrían en vilo a una sociedad que presenciaba cómo su país y su sistema político y económico le tomaba la delantera al capitalismo. Pero, más allá de la gloria, muchos se preguntarían: ¿qué se encontrará la sonda al posarse sobre ese planeta a millones de kilómetros de la Tierra?

Con los ánimos excitados y la imaginación desbocada, Pavel Klushantev plantea una cinta muy irregular por episódica, ya que su argumento no es más que una concatenación de acontecimientos sueltos, aventuras aisladas que comienzan y terminan en sí mismas, con el único hilo conductor del rescate de uno cosmonautas varados en la superficie venusiana. Sin embargo, salavados estos obstáculos estructurales, la película tiene hoy un innegable encanto: su fotografía de colores saturados, los recursos técnicos puestos al servicio del espectáculo (los travellings del overcraft añaden una incuestionable verosimilitud a la exploración del planeta) y ciertos delirios argumentales hacen de ella una rareza digna de verse con una sonrisa en los labios antes que con una frustración en el intelecto.

La aparición de anémonas gigantes, que parecen anteceder a la tentacular criatura enterrada en las arenas del Tatooine de El retorno del Jedi (Star Wars: Episode VI - Return of the Jedi; Richard Marquand, 1983), y los variados dinosuarios que amenazan con devorar a los cosmonautas en su suicida misión de salvamento, añaden un floclórico tapiz de fondo a una historia que trata de tomarse en serio y plantear algunos temas candentes en esos primeros años de conquista espacial: la responsabilidad del ser humano fuera de su planeta de origen, la camaradería y la lealtad como vínculo entre los humanos y mejor forma de supervivencia, el papel de la robótica y la inteligencia artificial al servicio de las misiones científicas o el posible encuentro con seres alienígenas se reparten constantemente por su argumento, propiciando soliloquios de los protagonistas y permitiendo al espectador reflexionar sobre lo que está observando.















IKARIE XB 1 (1963)

Ficha técnica

Título castellano: Viaje al fin del universo
Título inglés: Voyage to the End of the Universe
Nacionalidad: Checoslovaquia
Productora: Filmové studio Barrandov
Director: Jindrich Polák
Guion: Jindrich Polák, Pavel Jurácek y Stanislaw Lem (novela: La nebulosa de Magallanes)
Efectos especiales: Karel Cisarovsky, Jirí Hlupý, Jan Kalis, Pavel Necesal, Milan Nejedlý y Frantisek Zemlicka
Dirección de fotografía: Jan Kalis y Sasa Rasilov
Música: Zdenek Liska
Intérpretes: Zdenek Stepánek (Captain Vladimir Abajev), Frantisek Smolík (Anthony Hopkins – matemático), Dana Medrická (Nina Kirova – socióloga), Irena Kacírková (Brigitta), Radovan Lukavský (Comandante MacDonald)
Duración: 83 m.

Espacio y tiempo:  dos conceptos íntimamente ligados, que se definen y modifican mutuamente generando la realidad en la que habitamos y, esporádicamente, alguna que otra paradoja. Presencias inexorables para el ser humano, que no puede escapar de su dimensión fisica, atrapado entre estas dos fuerzas que tiran de él en direcciones opuestas para mostrarle su finitud. Todos estos conceptos se muestran en esta película. Ambientado su argumento en el siglo XXII (concretamente en el año 2163), el ser humano se dispone a dar el salto interestelar, embarcándose una tripulación de unas 50 personas en un viaje contra el espacio y el tiempo, pues la distancia hasta su destino, Alfa Centauri, les enfrenta a la terrible realidad de asumir sus límites vitales, forzando la convivencia con sí mismos y con los demás en busca de más vida inteligente en el universo. ¿Recuerda a algo?

Efectivamente, Ikarie XB 1 es un claro antecedente de 2001: una odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, 1968), pues este filme checoslovaco fue estrenado con éxito durante la gestación de la obra de Stanley Kubrick. De hecho, no solo parte de su argumento y de su trascendencia filosófica fueron adoptados por el genial director nacido en Brooklin, pues también algunos detalles de producción y ciertas resoluciones visuales están contenidas en la cinta de Kubrick. No es difícil observar cómo los largos pasillos hexagonales (ampliada su profundidad mediante efectos ópticos), algunos planos contrapicados del cosmonauta flotando mientras asciende por una escalerilla o el aspecto de los propios trajes espaciales influyeron en el director de 2001, facilitándole en cierta manera su afán por crear la obra realista a nivel físico, conmovedora en el plano emocional, sustanciosa en materia intelectual y fidedigna con respecto a la ciencia en la finalmente se convirtió.

Ikarie XB 1 pertenece a una generación de filmes de la Europa del Este que, en plena Guerra Fría, logró burlar el bloqueo comercial que imponía el llamado "Telón de Acero", pues la ciencia ficción era visto como un género inicuo. Craso error, pues todo argumento instalado en la sci-fi no deja de ser una alegoría de los días en los que se genera, del tiempo en el que el autor vive. A pesar de las múltiples mutilaciones en su metraje y su montaje y del cambio que se le aplicó a su final en occidente (en vez de arribar a su planeta de destino, los cosmonautas veían por las ventanillas la Estatua de la Libertad, lo que a su vez pudo influir en la producción de El planeta de los simios —Planet of the Apes; Franklin J. Schaffner, 1968—, estrenada el mismo año que 2001), una escena permaneció a salvo de la amputación: aquella en la que un cosmonauta aborda una nave abandonada y cargada de bombas nucleares, procedente del siglo XX (en concreto, del año 1987), encontrando en su interior a toda su tripulación muerta, vestidos sus miembros con trajes de noche y rodeados de elementos de ocio y diversión, como alcohol y cartas. Una clara crítica a la decadencia del capitalismo occidental, capaz de ser la causa de la autoaniquilación de nuestra especie.

A pesar de todos estos aspectos positivos que se han mencionado, la película sufre de un ritmo ciertamente cansino, lastrando su metraje con una serie de escenas repetitivas que tratan de remarcar innecesariamente algunos conceptos fundamentales, pero que denotan la falta de ideas diferentes para rellenar el conjunto. La vida en el interior de la nave transcurre monótona y con una pesadez inaguantable, y solo la aparición de una "estrella negra", cuya influencia desata una verdadera crisis en uno de los personajes que amenaza con destruir toda la misión, despereza el argumento para facilitar su conclusión. Un poco tarde, quizás.